• Clara López

¿Qué es el psicoanálisis?

Desde el siglo XIX, cuando Freud comenzó sus estudios sobre la histeria y otorgó una nueva forma de entendimiento de las personas, hemos recorrido un camino largo. Hoy en día, pláticas cotidianas incluyen términos como inconsciente, narcisista, etapa oral o incluso lapsus. No es necesario ser profesional o estudioso de las disciplinas psi para que formen parte de nuestro léxico, son términos que ya han pasado a la cultura popular, pero ¿qué tanto conocemos realmente de ellos? ¿qué tanto sabemos qué es el psicoanálisis?


No todo es la consciencia o lo que quisiera pensar de mí


Todxs tenemos una idea de quiénes somos, qué queremos y a dónde vamos, alineado con ciertos valores e ideologías. ¿Por qué sucede entonces que nos descubrimos haciendo exactamente lo contrario de lo que supuestamente queremos o decimos de nosotrxs mismxs?


Decimos querer una pareja leal y atenta y, coincidentemente, siempre acabamos con alguien que nos engaña o nos ignora. Cada enero, predicamos que ahora sí tendremos un estilo de vida saludable y, semanas después, estamos encontrando pretextos para no cambiar. Aseguramos ahora sí encontrar un trabajo donde nos sintamos valorados y de nuevo ocurre que es un espacio de insatisfacción. Es casi como si tuviéramos otra consciencia en nuestra mente.


Una de las principales aportaciones de Sigmund Freud fue justamente eso: no solo somos lo que conscientemente pensamos o decimos de nosotrxs mismxs, también somos nuestro inconsciente y toda una serie de ideas, deseos y acciones de las que no queremos saber nada, mas ahí están determinando nuestra vida.


El inconsciente es aquella parte de nosotros que, por diferentes razones, ha quedado apartado de la consciencia; en términos psicoanalíticos, está reprimido. Ahora bien, reprimido y olvidado o desactivado, son dos cosas muy diferentes: lo reprimido sigue creando efectos en nuestra vida, aunque no tengamos ni idea de que eso está ahí.


Por algo que se juega en nuestra inconsciente, elegimos a parejas con ciertas características que, aparentemente, no queremos. Incluso, tomamos una serie de decisiones o acciones que nos lastiman y que pueden vivir casi como mala suerte o maldición. Ahí están los efectos de eso que ha quedado reprimido, de nuestro inconsciente.


Esta es una de las principales objeciones desde el psicoanálisis a terapias de mindfulness o de fortalecimiento de autoestima. Trabajan con la consciencia, con lo “lindo” de nosotrxs para empoderar desde ahí y dejan de lado el mundo tan intrincado (y decisivo) que es el inconsciente. Puede haber efectos inmediatos con estas técnicas, pero tarde o temprano, lo inconsciente se abrirá paso y volveremos a “tropezar con la misma piedra”.


¿Cómo es un psicoanálisis? Asociación libre



Vemos entonces que el psicoanálisis, como disciplina y como práctica, pone el acento en el inconsciente. En una sesión, ese trabajo se hace mediante la asociación libre.


Asociación libre se refiere a decir todo lo que pase por la mente, sin importar si tiene sentido o nos parece incoherente, si está relacionado con los eventos de la semana o no, incluso si aparentemente no está vinculado con lo que acabamos de decir. Seguir hablando sin filtros, casi hasta el punto de llegar a decir “¿y cómo llegué a hablar de este tema?”


La asociación libre permite dar espacios para vislumbrar el inconsciente. Entre esos dos temas o pensamientos, aparentemente contradictorios, que se hablan en una misma sesión y forman parte de una misma idea, hay un vínculo inconsciente. El propósito es hablar no por la información consciente, sino por lo que se habla más allá de la estructura coherente.


En psicoanálisis, entonces, siempre será el analizante quien decida de qué se hablará, o más bien, el inconsciente del analizante. Por medio de algunas intervenciones o preguntas, se traen a la luz estos vínculos misteriosos para poder abrir la pregunta sobre qué se juega ahí.


Los vínculos entre un tema y otro, una idea y otra, son completamente personales, por eso el psicoanálisis siempre opera bajo el “caso por caso”. Si bien existe un cuerpo teórico, nunca se trata de encuadrar a una persona en parámetros universales rígidos, sino escuchar el discurso teniendo como apoyo el cuerpo teórico flexible.


Cambiar el futuro, resignificando el pasado



Dar cuenta de esos enlaces inconscientes entre un tema y otro, abrir la pregunta de qué hace que esos dos temas se enlacen, abrir también la posibilidad de explorar por qué repetimos conductas contrarias a lo que querríamos, permite realmente resignificar aquello que nos lleva a esos puntos.


Puede tratarse de una forma de entender el mundo que se fraguó en algún momento de nuestra vida, o quizás es algo que replicamos de nuestros cuidadores, pueden ser una serie de eventos significativos, o una combinación de todos. Partes de nuestra historia crearon ese lazo, crearon esa reacción, crearon esa parte de nosotros y, como si fuese una respuesta automática programada, seguirá igual mientras no se toque esa cadena en “nuestra programación” -haciendo un símil con un código de computadora.


Abrir un espacio a esa parte de nosotrxs y cuestionarla sin juicios, sin una condena o una alabanza (“qué bien esto” o “qué mal esto”), abre nuevos caminos y posibilidad de desarticular esa repuesta automática de la que nada sabemos, pero todo nos determina.