• Clara López

Angustia: ¿qué es y qué hago con ella?

Actualizado: 12 mar

Te sientes inusualmente inquietx, con el pulso un poco acelerado, te falta el aire, estás desorientadx y, lo peor, tienes la terrible sensación de que algo catastrófico está por ocurrir en cualquier momento. ¿Te suena familiar? Es muy probable que estés experimentando angustia -uno de los motivos principales que mueve a una persona a iniciar un análisis.


¿Qué es la angustia?


Si tomamos la definición de la palabra, encontramos que angustia es “estado de intranquilidad o inquietud muy intensas causados especialmente por algo desagradable o por la amenaza de una desgracia o peligro” (Diccionario de Oxford Languages).


La angustia, como sentimiento o estado, se ha abordado desde diferentes disciplinas, como la filosofía, la literatura, la religión y, por supuesto, la psiquiatría, la psicología y el psicoanálisis.


Para Kierkeggard y otros filósofos existencialistas, la angustia está vinculada con ser libres y no estar determinados. Esto significa que nuestra vida, nuestro camino, no está (pre)determinado por una fuerza exterior -llámese deidad, cosmos o destino-, ni tampoco por una realidad biológica, como rasgos hereditarios. Es cada unx quien determina y delimita su propia vida vida porque somos, terriblemente, libres.


La libertad implica que podemos elegir y, al hacerlo, por un lado tendremos que ser responsables de esas decisiones y, por el otro, implica renuncia. Cada vez que se toma una elección, se renuncia a las demás ¿y si hubiera sido mejor o me hubiera hecho más feliz alguna otra cosa? Las renuncias, implican pérdidas, implican responsabilidades. El vértigo de la libertad, y todo lo que ella implica, provoca angustia.


Para la psiquiatría no se trata de una condición del ser humano, como para la filosofía, sino que considera la angustia dentro de los trastornos de ansiedad y los ataques de pánico. Se trata de episodios de miedo intenso desproporcionado con algunas reacciones físicas (palpitaciones, falta de aire, sudoración, mareos, nauseas, sofocos) y que afecta solo a un porcentaje de personas.


El psicoanálisis parte de una posición diferente a la aproximación psiquiátrica y psicológica, más cercana a la filosófica, para abordar la angustia, sus raíces y su tratamiento.


La crisis de la angustia: cuando algo está muy mal


La angustia es uno de los sentimientos más desconcertantes que podemos llegar a experimentar, especialmente cuando se trata de una situación donde todo aparentemente “está bien” en nuestra vida y el sentimiento de alarma y catástrofe irrumpe sin una explicación lógica o congruente.


Puede sentirse como miedo al futuro, la incapacidad de tomar decisiones, temor de perder a alguien o algo, arrepentimiento del pasado, sentirse inferior al hacer comparaciones o simplemente pérdida de sentido, algo se colapsó sin explicación. La angustia es profundamente personal y existen tantas formas de vivirla como existen personas que la sienten. Para el psicoanálisis, no se trata de episodios que solo experimenta un número de persona, sino una respuesta a movimiento internos y que “algo” ahí dejó de funcionar.


Explicación desde la teoría Freud y Lacan sobre la angustia


A lo largo de su obra, Freud explora la angustia desde diferentes perspectivas y raíces sobre su origen y causas. Aunque en un primer momento lo liga a tensiones y represión sexual, conforme avanza en su obra lo relaciona con la percepción de un peligro o trauma, con sentirnos desvalidos o desamparados, e identifica dos características:


  1. Es una respuesta a un peligro interno, no externo. Por eso la sensación de que no tiene sentido pues no hay amenaza externa.

  2. No se reconoce conscientemente el peligro. Se siente la angustia, pero la causa que motiva ese sentimiento no la conocemos, está en nuestro inconsciente.


Freud relaciona la angustia con la pérdida de algo, pero Lacan la entiende como que algo está demasiado presente y es justamente esa presencia aplastante lo que genera angustia. Por ejemplo, alguna persona o una situación que nos demanda excesivamente algo: tienes que dar todo por alguien, por algo; alguien o algo lo es todo; entre muchos otros ejemplo.


Más que perder algo, la angustia está del lado de no poder desprenderse o liberarse de algo que acaba por convertirse en un peligro, en una amenaza -así se vive para la persona angustiada.


Psicoanálisis para tratar la angustia



Al partir de que la angustia no es un episodio, ni un trastorno médico, sino el resultado de una serie de movimiento psíquicos internos, el psicoanálisis permite abordar la angustia y sus raíces desde lo profundo.





Por medio de abrir preguntas para explorar qué realmente está ocasionando esa angustia, es posible desarticularla desde su núcleo, en lugar de dar una respuesta paliativa. Analizar y dar espacio a la angustia y sus vertientes, posibilita forjar un nuevo posicionamiento donde la angustia no sea lo regente y deje de tener un carácter aplastante.