• Clara López

El psicoanálisis de Freud y Lacan: 5 datos clave

Actualizado: 18 may

¿Estás considerando iniciar un psicoanálisis y tienes dudas de en qué consiste? ¿Tienes curiosidad de saber más sobre los postulados de Sigmund Freud y Jacques Lacan? Te invitamos a conocer los principales pilares de esta disciplina apasionante.


1. Sigmund Freud y Jacques Lacan: quiénes eran


Freud fue un médico neurólogo austriaco del siglo XIX y es el padre del psicoanálisis. A lo largo de su carrera, Freud estuvo interesando en los fenómenos de la mente, en un inicio como neurólogo y más adelante desde una posición simbólica (el psicoanálisis) cuando las explicaciones de ciertas alteraciones fisiológicas rebasaban el funcionamiento orgánico.


Un ejemplo muy característico que lo llevó a abandonar el enfoque orgánico y buscar otra aproximación, fue encontrarse pacientes con parálisis quienes no tenían alteraciones orgánicas ¿por qué entonces estaban paralizados? ¿por qué al momento de hipnotizarles desaparecía su parálisis? La respuesta que desarrolló a lo largo de su trayectoria es: el inconsciente.


Jacques Lacan fue un médico francés del siglo XX que realizó el llamado “Retorno a Freud”. En las décadas finales de la vida de Freud y tras su muerte, se crearon varias corrientes derivadas del psicoanálisis que, no obstante, dejaban de lado puntos clave de la teoría freudiana.


Lacan se avocó a realizar un estudio muy minucioso de los textos de Freud y complementarlos con postulados principalmente de lingüística y lógica, y otras áreas de estudio de ciencias naturales y sociales. Lacan formula la famosa frase “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”, que implica el papel fundamental que juega en lenguaje en nuestra psique y en nosotrxs mismxs.


2. El inconsciente: cimiento del psicoanálisis


El principal descubrimiento de Freud es la existencia del inconsciente. Por un lado, está nuestro consciente: todos aquellos pensamientos, ideas, propósitos e intereses que identificamos como propios, son lo que decimos “yo soy eso, yo soy así”. Por el otro, hay ciertas incongruencias en nosotros que es imposible ignorar.


¿Por qué hacemos algo diametralmente opuesto a lo que decimos querer o como decimos ser? ¿Por qué tenemos miedos, angustias o pensamientos fatalistas a pesar de racionalmente saberlos ridículos, y que continúan a pesar de afirmaciones y sesiones de meditación? Se trata del inconsciente.


El inconsciente es el espacio donde se albergan ideas, pensamientos, propósitos o impresiones que, al ser considerados amenazantes por una u otra razón, permanecen alejados de nuestra consciencia, pero siguen teniendo efectos. Esto implica que aunque no sabemos de eso que está ahí en el inconsciente, sí juega un papel determinante en nuestra vida.


Freud descubrió que hay ciertos momentos donde el material inconsciente sale a la luz. Cuando se nos olvida una palabra, cuando nos equivocamos y decimos una por otra, cuando hacemos o nos reímos de un chiste, y, por supuesto, en nuestros sueños, podemos encontrar un camino para acceder a ese material inconsciente que se asoma entre nuestras palabras. Estas son las llamadas “formaciones del inconsciente”.


3. La importancia del lenguaje



Freud desarrolló la llamada “asociación libre” como metodología durante las sesiones de psicoanálisis. La asociación libre consiste en decir todo lo que venga a la mente sin censuras como forma de poder acceder al material inconsciente que está generando efectos adversos o malestar. La asociación libre permite, precisamente, asociar y dar cuenta de qué se está moviendo o aconteciendo en nosotros.


Lacan, al introducir nociones de lingüística en su teoría psicoanalítica, remarca el papel privilegiado del lenguaje, no solo durante las sesiones, sino como constitutivo de nuestra psique misma.


4. Metodología de caso por caso


Aunque existen postulados universales, el psicoanálisis se rige por el caso por caso. Cada paciente (o analizante) implica una escucha única donde la teoría solo sirve de apoyo porque la prioridad es el relato de ese paciente.


Esto implica, por ejemplo, en el análisis de sueños, que no existe de antemano un significado a un sueño o a otro, sino que será una construcción que haga el paciente según sus propias asociaciones, según lo que se esté jugando en ese momento en su vida y en su análisis. También por eso, cada paciente va desarrollando su análisis de manera única.


5. Cómo son las sesiones de psicoanálisis


En las sesiones se mantiene el método de la asociación libre. Es el analizante y no el analista quién determina de qué tema o temas se abordarán por resultas relevantes para él o ella. La intervención del analista consiste en abrir preguntas, hacer puntuaciones, proponer interpretaciones o señalar conexiones para ofrecer una mirada distinta a ese relato sobre el malestar, una que contemple el material inconsciente que está involucrado y una que permita romper patrones, así como desatar y resignificar esa parte de nuestra historia o entendimiento personal.


Un psicoanálisis no es directivo, ni tampoco trabaja con herramientas como ocurre en otras corrientes de psicoterapia. Cada paciente irá construyendo su propio camino y el enfoque está en encontrar y desdoblar esos puntos obscuros, dolorosos o enigmáticos que surgen en su relato para liberar el malestar o angustia.


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